Cuatro metros de mar de fondo... Y labios que te podían descuartizar literalmente contra el reef. No estaba para nada surfeable. Sin embargo, decidí entrar a ver cómo se veía desde cerca. El día estaba gris y la dirección del mar no era la idónea, pero bueno, entré más bien por probar y ver esas mutaciones bien de cerca. De vez en cuando venían series montruosas, aunque no había tamaño (pues no aguanta mucho) pero sí que había fuerza, mucha fuerza. Estaba complicado sacar fotos debido a la luz y a las ondas y rebotes, que impedían quedarse quieto... Además, estas ondas te impedían la visión total de la ola y, por ello, las fotos no reflejaban para nada cómo estaba el asunto.
